El Presidente relativizó la crisis económica, defendió el acuerdo con el FMI y ratificó su equipo

Al responder sobre la meta de inflación del 15 por ciento recalibrada a fines de diciembre, aceptó, siguiendo a Dujovne, que será mayor a la esperada, aunque evitó indicar cuánto. Tampoco contestó qué medidas tomarán para impedir que siga subiendo. De hecho, dio a entender que desde el Ejecutivo no harán nada: “Vamos a delegar la responsabilidad de la baja de la inflación en el Banco Central”, aseguró.

“El FMI, del cual nunca nos fuimos, es una herramienta adicional que nos da más estabilidad. Ellos nos van a decir en qué números nos sentimos cómodos en la reducción de déficit. En qué lo reducimos es una cuestión de los argentinos. No nos van a decir en qué lo tenemos que reducir”, insistió y linkeó aquel acuerdo con la “corrupción K” y el caso López: “Vamos a hacer un acuerdo inteligente. Podemos ir al FMI porque no tenemos nada que ocultar. Acá no hay gente que se lleva bolsos a conventos. No nos molesta que nos vengan a inspeccionar y ver. Es todo a favor de la argentina”.

Retomó además el discurso sobre el supuesto despilfarro energético, y hasta deslizó que en Tierra del Fuego calefaccionan las veredas. La gobernadora Rosana Bertone ya había respondido ese tema: “Es muy triste que viviendo a más de tres mil kilómetros de distancia se busque generar esta idea cuando aquí la necesidad de calefacción es todo el año y en muchos casos necesaria para preservar la vida”.

Fiel a su estilo, el Presidente intentó por momentos distender. “Tanta austeridad que ni agua tenemos”, dijo mientras buscaba que alguien le alcanzara una copa. También recomendó la película “Alguien tiene que ceder”, con Jack Nicholson, para responder cómo lograrían llevar adelante el gran acuerdo nacional para el ajuste. No especificó quiénes.

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