El uso del celular afecta la vida personal de casi la mitad de los argentinos

La doctora Nancy Etcoff, especialista en comportamiento de la mente, el cerebro y  la ciencia de la Felicidad de la Universidad de Harvard, realizó un estudio compuesto por diez preguntas que estaba enfocado en dos cuestiones: analizar los comportamientos y hábitos de uso del smartphone en diferentes generaciones para comprender el impacto que tienen en las relaciones con uno mismo, con los demás y con el entorno físico y social.

Tras haber realizado la campaña en más de 40 países, los argentinos también fueron sometidos a este test anónimo y online para identificar en qué punto de la relación con su teléfono inteligente se encontraba. En total participaron 46 mil personas, de las cuales el 67,75% fueron hombres y 31,27% mujeres. 

El 13% de los argentinos bien puede clasificarse como phone-sapiens. Ellos son personas que lograron un gran equilibrio a la hora de usar sus teléfonos, y viven la vida realmente y no a través de una pantalla. Lo utilizan poco y nada. Saben que el celular es esencial y está creado para utilizarlo como una herramienta que tiene la cualidad de hacer la vida más sencilla.

El segundo grupo más numeroso, que enciende la luz de alerta, con un 34,6%, fue el nivel que se encuentra exactamente en el medio de la escala: el phone-enamorado. Son personas que sienten ansiedad cuando no tienen el teléfono cerca, y que lo usan en cualquier momento sólo porque está ahí. Los buenos modales marcarían cuándo se debería usar y cuando no, pero este grupo no siempre se atiene a ello. Sin ir más lejos, más del 90% de los argentinos asegura que revisó su smartphone sólo por el hecho de chequear si había llegado algo, pero nada había cambiado desde la última vez que lo habían mirado.

El 14% de los usuarios argentinos. Son aquellos usuarios propensos a la obsesión por su celular. De hecho nunca lo apagan, incluso, en las noches junto a su cama.

Pero las peores características están en el nivel más alto en la categoría: los phone-dependientes, aquellos que nunca dejan de utilizar su teléfono. Si bien se encuentran por debajo del 1% de los argentinos, su relación con el celular lo lleva a revisarlo en la mañana, antes de dormir, siempre que pueden en realidad.Incluso, por momentos, se descubren mirándolo sin saber para qué lo consultaban. Separarse de su teléfono, aún por solo algunos minutos, los hace sentir estresados. Esta categoría abarca a los usuarios cuya adicción está deteriorando la relación con sus familiares y amigos. Otro dato crucial para los argentinos: el 64% va con su teléfono al baño. 

 

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