Macrismo y el aumento del avasallamiento de los derechos humanos de los adultos mayores

En los últimos dos años y medio cerraron alrededor de 500 centros de jubilados y pensionados en todo el país, producto de los tarifazos y el aumento de costos de mantenimiento que no pueden ser afrontados por los aportes solidarios de sus socios.

El cierre de esos centros indica que hay menos lugares donde las personas mayores pueden ir a encontrarse y tener actividades recreativas, lo cual les genera un deterioro cognitivo y afecta la salud”, añadió el médico sanitarista y especialista en geriatría. Pero la alerta no se detiene allí, porque ese dato “junto con la pérdida del poder adquisitivo y de su autonomía, conforman un cóctel explosivo”.

Según el informe de la Confederación, en la actualidad “una persona que cobra la jubilación mínima se puede comprar un tercio de la carne que se compraba en 2015”

“Ahora, el mayor porcentaje de lo que percibe lo tiene que destinar a la compra de medicamentos, que aumentaron hasta un 700 por ciento. Es algo salvaje”, calificó el especialista que, además, es coordinador del área de Adultos Mayores del Instituto Patria.

“En general –agregó-, la persona mayor gasta en comida, probablemente en recreación, en llevar a un nieto a comer un helado, en un viaje pequeño.” Ahora, comparó, “está empezando a suceder que varias familias tienen que volver a ayudar a sus personas mayores, cuando muchos ya habían logrado su autonomía”. Y también se da lo contrario: “Otros jubilados volvieron a convertirse en sostén de hogar porque algún hijo quedó desocupado”.

«Ojalá que, en algún momento, estos funcionarios tengan que rendir cuenta de esto que están haciendo», afirmó.

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