El hambre no te deja pensar en otra cosa

En la plataforma del Frente de Todos entregada a la Justicia electoral figuraba una frase curiosa. “Comer no debe ser un privilegio sino un derecho”, decía.

Daniel Arroyo, principal diseñador de “Argentina contra el hambre”, viene trabajando en un combo que debería cruzar la sociedad entera. Lo repitió con un tractor verde detrás. Hacer accesible la canasta básica de alimentos. Poner más dinero en el bolsillo de los indigentes y los pobres. Tarjeta de alimentos. Mayor consumo de lácteos en los chicos. Fomentar con velocidad y microcréditos el trabajo de quienes ejercen un oficio pero necesitan herramientas. Coordinar las iniciativas de agricultura familiar. Ley de góndolas. Acortar la cadena de valor para que la intermediación oligopólica pese menos que hoy. Aumentar las partidas. Articular con los movimientos sociales.

El hambre ha sido, desde siempre, la razón de cambios sociales, progresos técnicos, revoluciones, contrarrevoluciones. Nada ha influido más en la historia de la humanidad. Ninguna enfermedad, ninguna guerra ha matado más gente. Todavía, ninguna plaga es tan letal y, al mismo tiempo, tan evitable como el hambre.

El 22 de julio Alberto Fernández prometió en Lomas de Zamora medicamentos gratis para los jubilados. Desde ese día, hace ya dos meses y medio, la agenda electoral nunca dejó de ser económica. Es que, con hambre, la Argentina no te deja pensar en otra cosa.

M.Granovsky

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