¿Las facturas de servicios e impuestos por cuanto tiempo se guardan?

A ciencia cierta, quién dice por cuánto tiempo hay que guardar las facturas y comprobantes de pago tanto de los servicios –públicos y privados- como de los impuestos. La respuesta está en el Código Civil y Comercial, con una aclaración puntual para este caso.

“En líneas generales el tiempo por el que hay que guardar facturas y comprobantes de pago tiene que tener correlación con el tiempo en el que prescribe la acción de reclamo, cuando se libera al deudor”, explica el abogado Facundo Roitman, especialista en derecho administrativo de la Defensoría del Pueblo.

En este sentido -sostiene el abogado- si bien la prescripción general que establece el Código es de cinco años, la excepción puntual para los servicios es de dos. “Lo que sucede es que a los dos años vence la posibilidad de accionar”, agrega.Aunque unos pocos casos, excepcionales, pueden requerir los comprobantes de hasta cinco años atrás.

Muchas veces el conflicto no es con la prestadora del servicio sino con los registros tipo Veraz o Nosis, que detectan una deuda y pueden traer problemas para sacar créditos, por ejemplo. “En este caso con los comprobantes de pago uno puede demostrar rápidamente que se trata de un error y salir del registro”, aclara.

En vías de la despapelización…

Para muchos especialistas el fin de las facturas en formato papel está a la vuelta de la esquina. El hecho de que grandes volúmenes de documentación puedan almacenarse de forma informática –sin ocupar lugar en el fondo de algún placar- es uno de los grandes beneficios. “Lo que cambia es la forma y no el fondo”, explica el abogado. Por lo que igual habría que mantener en orden los archivos de facturas y comprobantes de pago por el mismo término de dos o cinco años.

“El problema es que deja afuera a un sector de la sociedad, que todavía es muy grande, que no tiene acceso o no está familiarizado con la tecnología. La despapelización es posible cuando el acceso a la tecnología sea universal y esté garantizado”, opina Roitman, que aclara que hoy en día el principio sigue siendo el papel y la excepción es la factura electrónica.

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