Gobierno: Más enfocado en la gestión que en la oposición

Mientras acusaban al peronismo de autoritario, montaban un aparato para espiar y perseguir opositores.

En un mes apenas el cuco de Cristina quedó anacrónico; igual que “el Albertítere”; la muerte de Nisman ya es algo vetusto; como el “se robaron todo”, cada vez más descalificado, al igual que los economistas neoliberales. El núcleo del discurso conservador se pinchó a pesar de que los mediáticos opositores o macristas lo repiten sin poder correrse del eje argumental que los alimentó la década pasada. Lo único que les queda es esperar que en marzo “todo sea peor”.

El discurso laboriosamente construido por los propagandistas del macrismo todavía circula pero perdió fuerza de choque, se convirtió en algo para repetir, pero no encuentra a quién golpear. Fue un discurso elaborado para otro mundo. La realidad cambió y el discurso no. Son trompadas al aire.

El 60 por ciento de los espías de la AFI –más de 800 agentes– fue contratado por el gobierno macrista. En cuatro años, Macri contrató más espías que todos los gobiernos democráticos de los últimos 37 años de democracia.

La derecha tendrá que diseñar un discurso nuevo para enfrentar a una realidad nueva. Y lo único nuevo, hasta ahora, ha sido anunciar que “todo va a estar peor en marzo”. Las transformaciones en ese mundo simbólico remodelan también las alianzas y nuevos referentes. Habrá quienes se queden con el viejo discurso y habrá los que busquen otro rumbo. Son tendencias que se vislumbran en el interior de la oposición, donde a Macri le resultará difícil convalidar el liderazgo porque representa lo viejo que ya fracasó.

El discurso del macrismo es endeble, no puede llegar más allá de su núcleo duro y no tiene liderazgo claro. En cambio, la mayoría de la sociedad tiene expectativas en el gobierno de Alberto Fernández.

Por L. Bruschtein (P/12)

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