Cuarentena y la noción del tiempo

Durante la cuarentena, efectivamente los días no duran lo mismo para todas las personas.

Quienes tienen hijos perciben que su jornada durante el aislamiento dura más de 24 horas . Pasan la mayor parte del día haciendo más de una actividad al mismo tiempo. Como trabajar y cocinar, ayudar a sus hijos en la tarea y barrer, contar un cuento y lavar la ropa, etcétera. Si hicieran cada tarea por separado, necesitarían varias horas más de las que tiene un día para completar todo. Por eso sienten que su día tiene más de 24 horas.

El multitasking  pueden ser la explicación de estar viviendo en un laberinto de espejos en el que se distorsionó el sentido del tiempo.

Los datos surgen de un relevamiento que hizo la consultora Grow de forma online sobre 825 casos de personas que viven en la Capital y el Gran Buenos Aires y buscó cuantificar cómo se había ampliado la desigualdad de género a causa de la crisis desatada por el nuevo coronavirus.

«Teníamos una sensación compartida todas las que somos madres: ese tiempo del que se habló al comienzo de la cuarentena, que nos iba a permitir leer un libro o ver esa serie que teníamos postergada, simplemente nunca existió. A las mujeres a cargo de sus hijos la vida se le volvió caótica. Su rutina simplemente explotó. Y se sienten estresadas, que no llegan a nada, que viven en una casa que no está limpia como quisieran, que a sus hijos no les puede dedicar todo el tiempo que le gustaría, que no logra hacer todo lo que se le demanda y que el tiempo de placer para ellas desapareció«, indica Georgina Sticco, cofundadora de Grow.»La encuesta tiene sus limitaciones y es acotada su representatividad, pero pone sobre la mesa una realidad que no se ve», agrega.

«Con la cuarentena, se rompieron las fronteras de los horarios y de los espacios comunes. Trabajamos y vivimos en el mismo espacio. Compartimos con los hijos, somos maestros y acompañamos sus tareas, hacemos ejercicio. Se desdibujan las fronteras entre el descanso y el ocio. Parece que estamos todo el día trabajando, todo el día estudiando, todo el día ordenando la casa y limpiando. Y, en realidad, hacemos todo eso al mismo tiempo, en una superposición de actividades que nos hacen sentir estresados, por no llegar a terminar ninguna», explica Pablo López, director académico de Fundación Ineco, y director de la carrera de Psicología de la Universidad Favaloro.

¿Alguien más se queda ordenando y limpiando la casa a la noche cuando todos duermen para levantarse en una casa que le guste?, publicó en su muro hace unos días Pamela V., de 38 años y madre de dos niñas. Las réplicas de otras madres no tardaron en llegar.

 

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