«Los niños tienen miedos; frente a ello, lo mejor es el amor», dice una experta en crianza

Los  niños como los adultos, aunque parezca una obviedad decirlo, son personas y los hechos les impactan de igual manera. Claro que no tienen el registro de una pandemia que a nivel mundial se ha planteado como “una guerra contra un enemigo invisible” y sienten miedo por su propia seguridad y la de los que los rodean. Ellos no manifiestan los cambios en forma lineal sino a través de gestos o actitudes: enojos, estar decaído, hiperkinético y orinarse, como se da en casos de chicos de 8 o 9 años. El niño, de acuerdo a su edad, depende en un 100 por ciento de un adulto en cuanto a responder a sus necesidades básicas. Por otra parte, no sabe nombrar sus emociones, las tiene que “leer” el adulto. 

Al estar confinados, pierden algo muy importante para el ser humano, que es la mirada del otro. Los adultos tenemos la necesidad de compartir lo que hacemos con la gente, que nos escuchen, que nos lean, que nos miren. Porque la mirada te constituye. Y los niños necesitan ser mirados. Aunque no hablen, con los ojos te dicen, “mírame”. La mirada de los padres, por supuesto, pero también la del resto de la familia.

¿Qué consejos les daría a madres y padres frente a esta situación inédita que atravesamos?

cuanto a los vínculos, darles el espacio para que puedan contar cómo se sienten, qué extrañan. Los adultos, que hemos sido niños, tratemos de bajar y empatizar con ellos, para tratar de entenderlos. Y facilitarles la experiencia.
También ayuda mantener la rutina y los horarios previos a la cuarentena, así no les va a costar volver a la normalidad. Cuando el niño se va a dormir es bueno comentarle los planes para el día siguiente, eso le da seguridad.
Por otra parte, no es bueno que los niños vean los noticieros con la información de la pandemia. No les suma nada y les resta muchísimo, les genera una enorme tensión.

El calor es otro factor importantísimo, ese calor que se brinda con gestos, con palabras, con el contacto físico. Hacer mimos, dar abrazos, eso también se ha perdido. Como vivimos todos juntos tanto tiempo, te levantás y desayunás sin saludar… No, hay que saludarse, besarse, abrazarse, bailar, cantar, en fin, todo lo que implique una relación; leerles cuentos, cocinar en conjunto, decorar una mesa, jugar con ellos ya que el juego activa la imaginación. Compartir momentos, genera vínculos más profundos. Los niños sienten miedo, y la antítesis del miedo es el amor. Frente a ello, lo mejor es el amor. Eso es lo que deben recibir, mucho amor.

Por M. A. Vannelli

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*